EL COLÁGENO

¿Qué es?

El colágeno (del griego ​kolla ​ , pegamento) es una proteína extracelular componente importante del tejido conjuntivo, al que confiere fuerza y flexibilidad. Se conocen al menos 14 arquetipos diferentes de colágeno que varían en su composición. Colágenos diferentes para localizaciones, fases y funciones distintas. La unidad básica del colágeno adopta una estructura fibrilar muy especial, la molécula de procolágeno, la cual consiste en una triple hélice formada por tres cadenas polipeptídicas de unos 1.000 aminoácidos (AA) cada una. Estas triples hélices de procolágeno se enlazan por los extremos y se alinean entre sí, originando largas microfibrillas que, a su vez, se reúnen en haces formando fibrillas, las cuales se disponen en paralelo dando lugar a gruesas fibras de colágeno, lo que las hace extraordinariamente resistentes.

Para qué sirve:

El colágeno forma la estructura de los tejidos de sostén, especialmente los elementos de la articulación (cartílagos, ligamentos y tendones), y del sistema de protección tales como la piel y las fascias. Está específicamente adaptado para facilitar las funciones locomotoras (sistema osteoarticular), proporcionar protección y cohesión interna (tejido conectivo), así como protección y forma externa al organismo (piel). Además, colabora con el sistema inmunitario, actuando de barrera frente a infecciones y microorganismos patógenos .
A medida que envejecemos, la producción de colágeno cae, y cualquiera de estos sistemas puede verse afectado. El ejemplo más común de disminución de colágeno: la tendencia de caer de nuestra piel y los músculos​. ​El principal beneficio del colágeno se manifiesta en la firmeza de la piel. Es nuestra capa exterior, por lo que nuestro aspecto depende mucho de que la piel esté bien cuidada. El colágeno contiene 30% de las proteínas presentes en nuestro organismo y que comprenden el 90% del peso en seco de la piel. Por esta razón, es esencial que los diferentes tipos de colágeno en nuestro cuerpo estén bien, en óptimas condiciones, para nuestro mantenimiento cutáneo. A partir de la tercera década, cada 12 meses la cantidad de colágeno en nuestro cuerpo disminuye 1%, de modo que aparecen las arrugas y la piel se vuelve más flácida a medida que avanza la edad .

Un poco de historia:

Durante mucho tiempo, el colágeno fue considerado una proteína de bajo valor biológico, prescindible en nuestra dieta, debido a su bajo contenido en AA esenciales (aquellos que nuestras células no pueden obtener transformando otros AA procedentes de la ingesta, por lo que necesitan extraerlos directamente de una fuente alimentaria). El descubrimiento de los AA esenciales “condicionales”, aquellos que no son esenciales para los tejidos en buenas condiciones pero que pasan a serlo para las células envejecidas o en fases de estrés, cambió totalmente la percepción que ahora tenemos de esta proteína. Porque el colágeno contiene, además del 16% de AA esenciales, un 60% de AA esenciales condicionales, lo que hace que, en determinadas situaciones y grupos de riesgo sea imprescindible suplementar la dieta con esta proteína, en su forma asimilable.

¿Colágeno para todas las edades?

En la práctica, esto implica que una persona joven, con una dieta equilibrada, que no someta sus tejidos a un desgaste excesivo ni padezca una enfermedad que afecte al tejido conjuntivo, no necesita tomar un suplemento de colágeno asimilable. Sin embargo, a partir de los 25-30 años, las células humanas empiezan a ver reducida gradualmente su capacidad de sintetizar colágeno, de manera que anualmente perdemos un 1,5% de colágeno tisular. A los 45-50 años, los efectos de la pérdida de colágeno tisular ya son visibles: molestias y dolor articular (artrosis), pérdida de masa ósea (osteoporosis), arrugas y envejecimiento dérmico, entre muchos otros. Esta pérdida también puede producirse tempranamente en los tejidos articulares y músculo-tendinosos de los deportistas o personas que practican ejercicio físico regularmente, ya que han sometido estos tejidos a un desgaste excesivo y prematuro. También tienen este origen muchas de las gonartrosis características de las personas obesas, por la presión excesiva que el sobrepeso comporta para la rodilla.

En los grupos de riesgo que hemos citado (personas a partir de 40-45 años, deportistas, quienes practican ejercicio físico regularmente o personas con sobrepeso) el aporte, vía oral, de los AA propios del colágeno, facilitaría a las células generadoras de tejido conjuntivo la labor de transformar AA procedentes de otras proteínas en los AA propios del colágeno, que estas células necesitan para elaborar colágeno tisular. Pero para que el colágeno nativo pase a ser un nutriente proteico asimilable es necesario someterlo a un proceso denominado hidrolización. Consiste en un procesado del colágeno nativo mediante cocción o tratamiento con ácidos o álcalis, los cuales consiguen una separación de cada una de las 3 cadenas polipeptídicas de tropocolágeno. Tras la separación de las cadenas polipeptídicas de tropocolágeno, éstas son fragmentadas en segmentos más pequeños, utilizando productos químicos (hidrólisis química) o enzimas proteolíticos (hidrólisis enzimática).

De qué está compuesto:

Así pues, el CH se trata en realidad de un nutracéutico compuesto por una mezcla de péptidos de colágeno. Su contenido de AA es el mismo que el del colágeno nativo. Contiene 20 aminoácidos, predominantemente glicina, prolina e hidroxiprolina, que representan cerca del 50% del total de los aminoácidos presentes. La concentración de Prolina y Lisina es 10 veces superior a las de otras proteínas corporales. La Glicina es especialmente necesaria para la síntesis de nuevo colágeno, la que implica un gasto de Glicina, de más de 15 gramos diarios, que deben ser suministrados por la dieta diaria. Su peso molecular está entre 3.000 y 5.000 daltons, lo que permite que su absorción a nivel intestinal supere el 80% a las 6 horas de la ingesta según demuestran los estudios de biodisponibilidad. El grado de asimilación de un CH depende básicamente de su grado de hidrólisis. El CH se obtiene a partir de tejidos biológicos animales, como piel, huesos, espinas, escamas, de origen porcino, vacuno, de pollo, de pescado, etc.

Muy a tener en cuenta:

La ingesta de CH provoca que el “turnover” del colágeno se decante hacia la síntesis (elaboración) y no hacia la resorción (destrucción) de tejido, lo que en la práctica se traduce en la regeneración del tejido conectivo. Esta función también es importante para ayudar a reparar al tejido conjuntivo sometido a lesiones o fracturas, o a tratamientos e intervenciones quirúrgicas. Además, a este efecto nutritivo se le suma un importante efecto estimulador. Así, en los estudios “​in vitro ​ ”, se ha observado como la presencia de péptidos procedentes de la ingesta de CH produce un notable incremento de la actividad de las células especializadas en sintetizar tejido conectivo. Se considera la hipótesis de que esta presencia sea percibida por dichas células como una señal de destrucción de tejido, lo cual las induce a sintetizar colágeno y los restantes componentes tisulares en su correspondiente proporción. De este modo, los AA y péptidos procedentes del CH ingerido, no solo facilitan la síntesis de colágeno tisular mediante el aporte de los AA específicos del mismo, sino que su presencia estimula la síntesis de colágeno y de otros componentes del tejido conectivo (proteoglicanos o ácido hialurónico), obteniendo la regeneración temporal del mismo.

Estudios realizados hasta la fecha:

Hasta el momento presente se han realizado más de 60 estudios científicos sobre la efectividad del CH a la hora de reducir las consecuencias del deterioro y pérdida de colágeno tisular como son el dolor y el desgaste articular (artrosis), la pérdida de masa ósea (osteoporosis) y el envejecimiento dérmico. Estos estudios verifican la trayectoria que siguen los AA y oligopéptidos resultantes de la digestión del CH ingerido. Esta trayectoria incluye el paso a través de la barrera intestinal (absorción), la distribución a través del torrente sanguíneo y la acumulación en los tejidos colaginosos en donde se desarrolla su bioactividad. Estos tres aspectos (absorción, distribución y acumulación) son recogidos​ en los informes citados a continuación. ​Utilizando un simulador dinámico del aparato digestivo humano (modelo TIM), se ha registrado que la absorción del CH es del 82% a las 6h de la ingesta. Mediante SDS-electroforesis y HPLC, se ha medido que la absorción de CH ​in vivo ​ se eleva al 95% a las 12h de la ingesta.

Estudios en humanos han detectado, tras la ingesta de CH, concentraciones significativamente altas de hidroxiprolina y oligopéptidos que la contienen tanto en sangre como en plasma, siendo mayoritario el dipéptido Pro-Hpro. Estudios ​in vivo ​ , utilizando marcación con isótopo C14, han permitido corroborar que los derivados del CH ingerido alcanzan cartílagos, huesos, músculos y piel. La radiactividad medida en dichos tejidos se mantiene significativamente alta, mientras que en el plasma y en los órganos desaparece . De ello se deduce que, como parte de su bioactividad, los AA procedentes del CH ingerido quedan incorporados en los tejidos colaginosos . Estudios realizados ​in vitro ​ sobre cultivos de condrocitos y fibroblastos muestran que la presencia de péptidos de colágeno induce a estas células a sintetizar colágeno tisular y restantes componentes de los tejidos (proteoglicanos y ácido hialurónico). Este efecto es dosis-dependiente y no se produce con colágeno no hidrolizado ni con hidrolizados de proteínas distintas al colágeno . Estudios realizados sobre cultivos de osteoblastos y osteoclastos muestran que la presencia de péptidos de colágeno estimula la proliferación de los primeros e incrementa la síntesis de colágeno y su actividad osteogénica de modo dosis-dependiente, e inhibe la actividad resortiva de los segundos .


In vivo ​ , se ha detectado que la ingesta de CH conduce a un aumento significativo de la concentración de Hidroxiprolina y de colágeno tipo I y IV en la dermis, así como a un incremento de la densidad de fibroblastos, y del diámetro y densidad de las fibras de colágeno dérmico. También se ha comprobado que la ingesta de CH ayuda a suprimir el daño dérmico causado por la radiación solar UV-B y por el fotoenvejecimiento .


Los estudios clínicos demuestran que la ingesta continuada de CH ayuda a reducir el dolor articular de desgaste, a ralentizar la pérdida de masa ósea y a atenuar los signos de envejecimiento dérmico. El tratamiento con péptidos de colágeno (CH) llega al cartílago. Tratamientos de entre 3 y 6 meses de duración, muestran una mejoría en el grupo con artrosis, que toma 10 gramos diarios de CH, con respecto al grupo placebo . Además puede servir como un tratamiento preventivo o acompañar el que el profesional de la salud proporcione ya que no tiene efectos secundarios por ser un alimento de alto valor biológico. Osteoporosis, artritis, artrosis, disminución del dolor articular son algunos beneficios de este regenerador natural de fibras de tejido conectivo.

El colágeno a nivel dérmico y más:

Si nos situamos a nivel dérmico, varias publicaciones respaldan los efectos beneficiosos del CH sobre las propiedades de la piel, como mejor hidratación y elasticidad, reducción de arrugas y redensificación. También se detecta una mejor funcionalidad tanto de la dermis como de la epidermis. Por todo ello, se llega a la conclusión de que el CH es un agente útil para combatir el envejecimiento dérmico . Estos resultados, junto con su alto nivel de seguridad y tolerancia, hacen del CH un suplemento adecuado para tomar a largo plazo, indicado para prevenir y tratar enfermedades crónicas degenerativas (artrosis y osteoporosis), así como para prevenir y atenuar el envejecimiento dérmico. Tomar entre 5 y 10 gramos diarios de CH estimula y facilita la síntesis de colágeno tisular y, por lo tanto, ayuda a potenciar la regeneración de los tejidos colaginosos, previniendo y tratando las enfermedades degenerativas que afectan a los mismos (artrosis y osteoporosis) y también el deterioro dérmico. Todo ello viene respaldado por los resultados de los estudios expuestos anteriormente y por recopilaciones de los mismos. Los grupos de población para los que el CH está especialmente indicado son los que tienen mayor riesgo de deterioro del tejido conjuntivo, bien sea debido a la edad (en general, a partir de los 40 años), al sobreuso (deporte y actividad física intensa) o a otras circunstancias tales como el sobrepeso, la menopausia, diferentes traumatismos o tratamientos oncológicos.

En definitiva te diría que:

El colágeno junto con la condroitina y el ácido hialurónico, son la base de nuestras articulaciones y a partir de una edad determinada, relativamente joven, debemos iniciar tratamientos de colágeno para, no tan solo suplementarnos adecuadamente, sino iniciar el “turnover” de nuestro cuerpo para que éste no deje de fabricar este preciada proteína de forma natural y en alta calidad.

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